Birdwatching Capítulo III

Birdwatching CapIII

Mayo, domingo, desde muy temprano estoy pensando en qué nos encontraremos hoy. Sobre las 8:30 salimos en dirección a Cabo de Gata, en Almería,  y al llegar al parque natural del Cabo, como casi siempre, el aire nos empujó con fuerza. Decidimos ir primero al centro de interpretación, dejar el coche en el parking y hacer uno de los recorridos. Sólo bajarnos del coche y ya teníamos en la pista, en dirección al centro de interpretación, unas lagartijas colirrojas al sol, intentando cazar cualquier bicho que se les pusiera a tiro al tiempo que de manera muy belicosa defendían de otras lagartijas su territorio; un poco más adelante, un panal de avispas que a pesar del frío estaban muy activas, creo que era así ya que estaban demasiado cerca del borde de la pista y todo el mundo que pasaba por allí les hacía sentir amenazadas incluso partiendo de que casi nadie se había dado cuenta de ellas.

Lagartija Coliroja

Al empezar el sendero uno tiene la sensación de estar en algún desierto árido de Méjico, estas rodeado de una tierra muy arenosa y las plantas que te rodean son típicas de zonas con esa climatología y por supuesto por todas partes en todos sus estadíos encontramos Pitas grandes con el espárrago esparciendo pequeñas plantas de pita, Pitas pequeñas, Pitas medianas y Pitas muertas. Las Pitas fueron introducidas en plantaciones ya abandonadas y se ha aclimatado perfectamente en la zona formando verdaderos bosques de espárragos de Pita y ofreciendo a la fauna de la zona refugio y comida.

pitas

Cuando habíamos andado unos 2 km a lo lejos y en todo lo alto de un arbusto de pinchos, se veía un Alcaudón real Lanius excubitor meridionalis, esta raza de alcaudón, la meridionalis, es la que se da en la península ibérica y también la más grande de los alcaunones europeos.

Alcaudón Real

Son como una pequeña rapaz que tienen la encantadora costumbre de clavar en los pinchos de un arbusto espinoso trofeos como un ratón, un escarabajo, un saltamontes o como en este caso una lagartija, convirtiéndose en una despensa  para cuando tenga hambre por falta de presas. El nido lo tenía en un arbusto no muy lejano a una altura de poco más de un metro con 5 huevos manchados y tanto el macho como la hembra con su comportamiento y su característico sonido de alarma  ¡Chek Chek! me indicaron donde estaba. Se comportaron como es de esperar en ellos. Vuelan pegados al suelo entre un arbusto y otro, posándose en lo más alto de ellos desde donde buscan presas y controlan a posibles predadores.

Nos marchamos rápido para no molestarles mucho y nos alejamos andando en dirección al parking. Pudimos identificar en el camino de vuelta a tarabillas, verdecillos, verderones, jilgueros, currucas rabilargas, tórtolas turcas, cernícalos comunes, vencejos pálidos, gaviotas de audouin, aviones comunes, golondrinas comunes, etc

Cabo

El recorrido nos llevo unas 3,5 horas y es mas que recomendable para tener un primer contacto con parte de la  flora y fauna de la zona. Desde allí nos pusimos en marcha en dirección a una charca no muy lejana de aquel punto. Esta charca promete ser muy interesante ya que está en una zona muy árida y cerca del mar. Lo que encontramos en esa charca será el tema de otro día.

Birdwatching

 

El día no pintaba bien, estábamos cerca de la costa en la provincia de  Almería y no veíamos mucho movimiento de pájaros, me pareció que tendríamos suerte si íbamos a las inmediaciones del nacimiento del río Andarax que nace en el termino de Láujar de Andarax en Almería no muy lejos del pueblo.

Subiendo desde la costa era fácil ver como cambiaba no solo el terreno sino la vegetación  y junto con la vegetación en poco tiempo la temperatura y las perspectivas de ver algo interesante. Veíamos aquí y allá  Verdecillos, Verderones, Aviones roqueros, Urracas, Cernícalos campeando, etc. Al llegar a la zona recreativa del nacimiento del río hicimos una parada y disfrutamos por encima del sonido  del agua del inconfundible canto de los Herrerillos comunes que  buscaban insectos en grupo entre las ramas de los álamos del río y de las Lavanderas cascadeñas que buscaban todo tipo de bichos en la orilla, esta lavandera es la típica en estos arroyos y ríos de montaña y para mi de las mas bonitas; como curiosidad os diré que cada vez se las ve en zonas mas bajas y mas cerca del mar.

Hacia un aire bastante fresco pero me estaba sentando muy bien y dimos un paseo por los alrededores, la luz otoñal se colaba por entre las hojas amarillo-verdosas de los álamos y de los castaños y me hacia sentir tranquilo y sosegado.

Hacía tiempo que no salía al campo y hoy como siempre en el sitio que menos lo esperas “salta la liebre”. En este caso saltó una pareja de Zorzales reales Turdus pilaris. Como era de esperar en esta especie, los dos ejemplares, nada mas vernos desde muy lejos decidieron que éramos un peligro para ellos y pusieron tierra de por medio, pero les delató el tamaño, la forma de volar y su comportamiento; se posaron a unos 200 metros hacia arriba en un Majuelo, nervioso por verlos mejor saque los prismáticos y allí estaban elegantes, moviéndose  rápido entre las ramas y ofreciéndonos un espectáculo nada habitual. Los machos y las hembras son muy parecidos en tamaño y diseño de las plumas. Estoy seguro que no hacía mucho que habían llegado de muy al norte de Europa para pasar aquí el invierno. Nos quedamos un rato buscando con los prismáticos por los alrededores mas ejemplares de esta especie o de Zorzal alirrojo que a veces se les ve juntos pero no hubo suerte. De todas maneras para mi fue mas que suficiente. ¡Zorzales reales…. waw!

 

 

Sobre las 5:30 de la tarde decidimos volver para que no se nos hiciera tarde y mientras bajábamos estuvimos a punto de atropellar a un ejemplar de culebra bastarda de algo mas de un metro de largo que estaba tomando el sol en medio del camino. Cuando nos notó, porque ellas perciben las vibraciones en el suelo, decidió que lo mejor para pasar desapercibida era pegarse mas al suelo, aplanarse y ondularse intentando pasar por una rama, pero como es lógico en estas latitudes son mucho mas oscuras que en otros lados para calentarse al sol lo mas rápidamente posible y eso hizo que la viera desde el coche salvándole la vida. Al bajarnos y caminar hacia ella decidió escabullirse entre los arbustos mas cercanos sin por eso dejar de producir en mi ese ligero escalofrío que siempre me produce un ejemplar de culebra de ese tamaño. ¿Excitante verdad?

 

 

Alrededor de kilometro y medio mas abajo, para terminar el día, ya llegando a la zona recreativa un grupo de unas 12 Cabras montesas se nos cruzaron por el camino. De nuevo nos bajamos del coche y pudimos ver como se alejaba el grupo de varias crías,  4 hembras y un macho con el comportamiento típico de estos mamíferos cuando están en celo, levantando el labio superior, olisqueando a las hembras y persiguiéndolas.

Mientras bajábamos a la zona de la costa la experiencia fue la contraria, la temperatura subió unos 10 grados se abrió mucho mas el cielo y pasamos la vuelta hablando de los zorzales la culebra y las cabras.