España, en los puestos más altos de pobreza infantil y a la cola en educación

España, en los puestos más altos de pobreza infantil y a la cola en educación

 

España, en los puestos más altos de pobreza infantil y a la cola en educación

Programa contra la pobreza infantil de La Caixa y Save the Children. | B. Díaz

Ha retrocedido cinco puntos en la clasificación de bienestar infantil

La tasa de pobreza infantil en España se sitúa en el 20%

Las tasas de pobreza infantil en España son de las más altas de los países industrializados -sólo superadas por Letonia, EEUU y Rumanía-, según un estudio realizado por Unicef del periodo 2000 a 2010, que coloca a nuestro país a la cola en el ámbito educativo por el nivel de fracaso escolar.

España ha retrocedido en la clasificación de bienestar infantil en la primera década del siglo XXI cinco puntos hasta situarse en el puesto 19 de los 29 países con economías más avanzadas en el mundo, según el informe de Unicef.

Para evaluar el bienestar infantil tiene en cuenta los siguientes indicadores: bienestar material, salud y seguridad, educación, conductas y riesgos, y vivienda y medio ambiente.

“Los adolescentes españoles son un grupo de riesgo que merece atención”, ha alertado el investigador Goran Holmqvist, encargado de presentar este informe internacional, que coloca a España en el puesto 26 en el ámbito educativo.

Ha recordado que la tasa de jóvenes de entre 15 y 19 años que ni estudia ni trabaja en España ha subido del 7% al 13% en esa década (sobre todo desde 2007).

Un 20% de pobreza infantil

La parte positiva del informe la aportan los niños españoles y su alto grado de satisfacción con su vida -valorando las relaciones que tienen con su familia y amigos-, una puntuación que sitúa a España en tercer lugar (detrás de Noruega e Islandia).

El investigador lo ha atribuido a las relaciones humanas y la estructura familiar características de la cultura española.

La tasa de pobreza infantil en España se sitúa en el 20%, midiendo el porcentaje de niños que viven en familias con ingresos inferiores a la mitad de la media nacional. Este índice desplaza la situación española al puesto 26 y sólo tienen porcentajes de pobreza infantil superiores Letonia, EEUU y Rumanía.

En la década analizada, países como España han permitido que la brecha de pobreza infantil aumentase más del 30%, indica el estudio.

“Los países más afectados por la crisis -ha alertado el investigador- han podido cambiar estos indicadores”, que miden los datos hasta el año 2010.

Cumplimiento de compromisos

Desde Unicef, el responsable de Políticas de Infancia, Gabriel González Bueno, ha destacado la importancia de que el Gobierno cumpla los compromisos con la infancia, manteniendo en la agenda política la lucha contra la pobreza infantil.

Ha explicado que el Plan Nacional de Acción para la Inclusión Social, que el Gobierno va a aprobar en las próximas semanas, debe incluir medidas para garantizar los recursos de las familias, mantener la calidad de los servicios asistenciales y permitir la participación de los niños y las familias en la elaboración de las políticas.

También ha recomendado a las administraciones que mantengan las becas de comedor o que garanticen que al menos una vez al día los niños puedan tener una comida completa.

Los mejor situados

“Los niños son el motor que nos van a ayudar a salir de la crisis”, ha destacado el director ejecutivo de Unicef, Javier Martos, quien ha advertido de que dos millones de niños viven en situación de pobreza.

Respecto al plan de infancia aprobado por el Gobierno, la presidenta de Unicef, Consuelo Crespo, ha opinado que es “un gran paso, aunque quedan muchos pasos por dar”.

Holanda mantiene su posición como líder indiscutible en los cinco indicadores de bienestar infantil, seguidos de Finlandia, Islandia, Noruega y Suecia.

El estudio concluye que no existe relación entre el nivel de renta de los países y el bienestar general infantil. Así, la República Checa está mejor clasificada que Austria, Eslovenia que Canadá y Portugal que EEUU.

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Cuentos de un posible porvenir – Juanjo

San Sebastien de los Reyes, 10 de Agosto del año de nuestro Señor 2032

Juanjo apagó su despertador, eran las 5:00, tiempo de levantarse para una nueva jornada de trabajo.

Era soldador en la nueva fabrica  Daewo de Getafe. Allí se fabricaban los últimos modelos de la marca, coches que no se veían aquí porque eran demasiado caros.

Se levantó, miro a su esposa que se había acostado unas pocas horas antes luego de volver de la factoría de electrónica donde había terminado su turno de noche. Trabajando los dos podían pagar el alquiler de este estudio en las afueras de Madrid y pagar los estudios de su hija en un colegio público. Habían pensado, hace unos años enviar a su hija a estudiar en un colegio privado pero los costos tan elevados que eso implicaba se los impidió. Decidieron con su esposa educarla tanto como podían y en cuando ya no pudieran, la hija tendría que trabajar. Como en muchas familias y como desde hacía años.

Unos 20 años antes más o menos, Juanjo había participado de manera activa en un movimiento de protesta, el 15M (por 15 de Marzo), movimiento que intentó sin éxito parar la destrucción de España. Habían empezado bien pero rápidamente y sin líder este grupo se había convertido en nada concreto, unos grupúsculos impidieron, con un éxito notable, los desahucios, otros organizaron asambleas populares que parecían más tertulias que reuniones políticas, un movimiento que, al final, hizo reír a los políticos y no cambió nada, lo que explicaba su existencia hasta la actualidad.

Juanjo abrió suavemente la mampara que escondía la cocina americana y se preparó la cafetera antes de ingresar al cuarto de baño.

El agua de la ducha estaba fría. Eso se estaba convirtiendo en costumbre. La última vez que Juanjo lo mencionó al dueño del piso, le dijo que si no estaba contento, podía buscarse otro departamento con un propietario más amable y comprensivo. De momento la temperatura del agua no era un real problema. El mes de agosto acababa de empezar y habrán muchos días de calor por venir. Pero para el invierno sí que sería un problema.

El edificio regresaba a la vida, JJ podía oír a sus vecinos preparándose también para un nuevo día de curro. El olor agrio del café de mala calidad llenaba ahora el pequeño departamento. No podía acordarse de cuando había saboreado un verdadero café, ni tampoco cuando había probado un verdadero jamón. Eran tiempos difíciles. Si solamente hubiéramos reaccionado a tiempo para parar eso cuando era posible, pero no, estaban demasiado centrado en su bien-estar personal para proteger el bien-estar colectivo.

Juanjo tenía que darse prisa para no arriesgarse a llegar atrasado a la bendición diaria del equipo de trabajo. El capellán de la fábrica tenía sus listas. Los ancianos que habían recibido un mínimo de instrucción lo comparaban a los comisarios políticos del antiguo URSS.

Juanjo no recordaba el significado de URSS y de todos modos no entendía la comparación. Cosa segura es que si no querías problemas con 1) la dirección de la fábrica y 2) con su parroquia, era mejor llegar puntual.

Salió de su piso y se dirigió hacia la parada del autobús. La calle era casi oscura, con unos pocos faroles encendidos. Barrio popular, mantenimiento limitado. Una vez intento quejarse a la junta municipal pero le hicieron entender que era mejor no decir nada si quería que su hija tenga la posibilidad de matricularse en el colegio público para el trimestre siguiente.

El vehículo llego, atrasado como siempre. El bus tenía unos 20 años como mínimo y estaba en un pésimo estado. La empresa privada encargado del transporte público de la provincia no estimaba ni necesario ni rentable poner un bus nuevo en esta línea. Juanjo esperaba poder comprarse una bicicleta en los próximos meses. Ya verían.

Subió en el vehículo, se busco un rincón donde terminar la noche y el autobús arranco escupiendo una enorme nube de gas negra.

Juanjo salió de su piso y se dirigió hacia la parada del autobús...

¿Prevención o inconsciencia?

“Ud. acaba de tener 18 años. Ha decidido terminar con su vida. Su decisión parece irrevocable. Ud. decide, en un ultimo movimiento, explicará las razones de su gesto. Haciendo su auto-retrato, describe todo el disgusto que tiene hacia usted mismo. Su texto recorrerá algunos eventos de su vida hasta el origen de su gesto.”

Este enunciado es un ejercicio que dio un profesor a alumnos de 13/14 años en un colegio francés.

Como se puede imaginar, las asociaciones de padres de alumnos han reaccionado violentamente, diciendo que este trabajo era una “incitación al suicidio”.

Por mi parte, no se si este trabajo representa un incitación al suicidio. Lo que mas me preocupa de eso es más la posición de psicólogo que toma, de hecho, el profesor. Esta pidiendo a los alumnos describir uno(s) evento(s) que les molestó particularmente,  eventos que quizás querrían guardar en secreto o intentaban olvidar…

Escribiendo sobre este asunto, me doy cuenta que puede ser un trabajo ‘saludable’ para estos jóvenes, obligándolos a poner palabras sobre un posible mal-estar. Pero evidentemente, el profesor que va a corregir estos deberes tiene que tener en mente que su papel va, en este caso, mucho mas allá del simple formador para convertirse en detector de  posibles suicidas y tomar las medidas necesarias para proteger a estos jóvenes.

La buena pregunta aquí será mas respecto a las cualidades y capacidades del profesor que al efecto de este trabajo sobre los alumnos.  En este caso, el profesor está muy por de bajo de su papel cuando calificó uno de los escritos con el comentario “Falta de precisión”…

suicidio

Unas pocas horas después de escribir este articulo, he sabido que el profesor en cuestión fue suspendido de sus funciones como medida de precaución.